Martes

 Una vez más te ando recordando, sentado aquí en frente de un lago imaginario. Pensando en esos espicificos días donde solía darte compañía aunque solo por un rato te la hacía, pero era muy bonito que estuvieras conmigo, escuchando música y viendo tu rostro lindo con el atardecer.

Lo malo era verte desaparecer, junto a la noche marcharte para unas cuantas horas no volver, cosa que una vez a la semana podíamos hacer, no sé. Hacer eso tenia una esencia chilera con cada vez que salimos a hablar con lo que esperabas tu bus fuera a llegar. 

Esas veces que a mi casa regresaba tarde, porque el bus al final se tardaba más en ciertas calles, pero no me quejo porque al menos el tiempo pasaba lento, hablamos y no nos quedamos con las ganas de charlar sobre lo bello que era esto.

Me encantaba abrazarte, no quería soltarte porque sentía que si lo hacía en vida volvería el desgaste y tú que eres tan interesante te ibas y me quedaba pensando que haríamos el otro martes.

Escuchar música o comer algo helado eran las cosas que hacíamos mientras íbamos caminando, mientras muchas cosas terminaban para mi algo apenas estaba empezando, ir viendo el sol caer y tu bello rostro observandome son cosas que nunca olvidaré. Agarrados de las manos, otras veces abrazados pero nunca íbamos separados siempre acostumbrados a la compañía después de estar tanto tiempo ocupados.

Al final te ibas a eso de las siete, te ibas y al final con este recuerdo reciente. Yo me iba corriendo a mi casa a toda prisa porque si me veían en la calle me iban a dar una paliza, ese ambiente en el bulevar nocturno era cosa de otro mundo, escuchar los buses pitar y correr son sonidos urbanos que siempre logro reconocer finalmente a mi casa todo en silencio, mi música y yo cantando al respecto y más de algún gato en las aceras o encima de una casa observado lo de afuera.

En la noche me acostaba tranquilo después de ver tu mensaje de que llegaste sana y salva a tu destino, pensando en que el otro martes fuera igual, abrazos y caricias que no quería que fueran a faltar sobretodo que eres alguien muy genial, de las pocas personas que me hacen soñar. 

Finalmente en mis sueños apareces donde podemos seguir abrazados sin nada emergente y ahí te doy la promesa de estar siempre contigo y que el otro martes saldrás conmigo.

Se extrañan esos momentos que fueron muy lindos siempre tengo el recuerdo que siempre conmigo. Aunque la distancia nos tenga separados con cada atardecer de martes siento que estás a mi lado y que nada ha cambiado. 


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